Reflexión de hoy 19 de agosto
Una sobriedad positiva
Comenzamos a vivir una sobriedad positiva, realizando actos de amor para mejorar nuestras relaciones con los demás. Estábamos aprendiendo a dar, y en la medida en la que dábamos, recibíamos. Conseguíamos lo que ninguno de esos sustitutos jamás fue capaz de proporcionarnos. Estábamos estableciendo la conexión verdadera. Habíamos llegado (SA, p. 207).
Antes de la recuperación en SA, sentía que había llegado cuando conseguía cosas nuevas: un coche nuevo, una casa nueva o una nueva pareja sexual. Pero a pesar de estos logros, una parte de mí quedaba insatisfecha. Mi adicción a la lujuria siempre quería más y mejor. En SA, descubrí que llegar es diferente de lo que yo había pensado. Llegar significa establecer la conexión verdadera con el Dios de mi entendimiento y comprometerme con el estilo de vida de SA que me libera de las garras de la lujuria y produce una auténtica satisfacción interior.
Hoy en día, he aprendido a practicar una sobriedad positiva manteniendo el contacto con Dios a lo largo del día. Cada vez que veo a una persona que podría convertirse en un objeto de lujuria, le digo: «Dios, gracias por la oportunidad de hablar contigo». Continúo la conversación mientras me alejo de esa situación tóxica.
También practico una sobriedad positiva poniéndome a disposición como padrino para guiar a otros sexólicos a través de los doce pasos y ofreciéndome voluntario para hacer un servicio SA cuando es apropiado. Hago actos de amor sirviendo en mi comunidad, como visitar una residencia de ancianos o sentarme con un vecino que necesita compañía.
Practicar una sobriedad positiva pone distancia entre la vieja lujuria egocéntrica en la que había vivido durante tanto tiempo y la vida que vivo hoy. Establecer la conexión verdadera ha cambiado mi vida por completo. No más sustitutos. ¡Solo lo real!
Poder Superior, gracias por ayudarme a establecer la conexión verdadera.
