Reflexión de hoy 5 de octubre
El perdón
Desaparecerá ese sentimiento de inutilidad y lástima de nosotros mismos (AA, p. 78).
Cuando era adolescente, un amigo y yo íbamos al desierto a cazar conejos, no para comer, sino para divertirnos. Lo hacía para sentirme poderoso, ya que en mi vida sentía que no tenía poder sobre nada. Esta necesidad de sentirme poderoso era mayor que la necesidad de hacer lo correcto, y cargué con la culpa de matar a esos conejos mientras trabajaba los pasos.
En mi noveno paso, mi padrino me sugirió que hiciera una reparación indirecta y envié una carta a la protectora de animales de mi ciudad en la que describía lo que había hecho e incluía una donación en efectivo. Dos semanas más tarde, recibí una tarjeta de agradecimiento y una carta del director en la que me informaba que mi donación se había destinado a un fondo que se utiliza para dar tratamiento médico a animales que, de lo contrario, «no lo recibirían por falta de recursos. El director también esperaba que el hecho de comunicármelo me ayudara a perdonarme por mis acciones pasadas. Reparar los daños» no era una trivialidad. Podía ser perdonado y podía aceptar el perdón.
Dios, concédeme la voluntad de hacer todo lo posible por reparar lo daños.
