Si intentan apresurarme, siempre digo: “Solo tengo otra velocidad y es más lenta.”
-Glenn Ford

Tendemos a estar bajo presión para actuar, para producir, para sobresalir. Pero la presión nos hace sentir acelerados y nos volvemos descuidados con nosotros mismos y con los demás. Extrañamos ver y disfrutar las cosas pequeñas y simples en la vida. Desenfocamos las cosas y a las personas.

La presión también puede venir del interior, de nuestra vergüenza y sentido de indignidad. Entonces nos resulta difícil ver al mundo a los ojos, debido a nuestra vida sexual secreta. Podemos sentir que tenemos que seguir moviéndonos para evitar que evaluemos la verdadera naturaleza de nuestra enfermedad y el daño que nos causó a nosotros mismos y a los demás.

Pero ahora sabemos que podemos reducir la velocidad y tomar cada día, cada hora y cada minuto que llegue. Al desacelerar, aprendemos a ver el mundo más claramente y disfrutar de la compañía de los demás. Tenemos tiempo para conocernos a nosotros mismos y llegar a otros. La recompensa es una vida más profunda, tranquila y encantadora.

El tiempo no es un enemigo para ser conquistado, sino parte del ritmo de la vida. Cada día trato de reducir la velocidad y vivir.

PW