EL PRIMER TRAGO

En el primer paso de SA, admití que soy impotente ante la lujuria (no sobre un comportamiento en particular), y La tercera tradición dice que el único requisito para ser miembro es «el deseo de liberarse de la lujuria y de alcanzar la sobriedad sexual» (SA, 209). Ambos el primer paso y la Tradición me recuerdan que la lujuria me miente acerca de mi consumo y comportamientos.

Soy de muchas maneras como el alcohólico, pero la diferencia conmigo y es que adonde yo vaya llevo mi destilería conmigo. Puedo pensar que estoy sobrio pero realmente estar muy lejos de la sobriedad porque he estado entregándome a la lujuria: tomando tragos visuales, lujuriando con mis experiencias de mi pasado sexual, entretenido con ilusiones de que soy deseable, fantasear al tener sexo con mi esposa, o mirando porno.

Para el alcohólico, la primera bebida es literalmente una bebida de alcohol, y esa primera bebida comienza el anhelo del que habla el Libro Azul. Pero para mí, la primera bebida es un golpe de lujuria. Cuando tomo una imagen o un pensamiento y lo consiento, entonces la lujuria comienza el anhelo.

Entonces la diferencia entre el sexólico y alcohólico es la fuente de la primera copa, Para el alcohólico la primera bebida es externa: la botella. Para mí, la primera copa es interna: es lujuria, un resentimiento alimentado por un alcohólico o un adicto al sexo puede causar un obsesión mental, lo que resulta que cada de uno de nosotros se vuelve «inquieto, irritable, y descontento » (AA xxviii), y cada uno de nosotros busca esa primera copa que trae «Facilidad y comodidad» (AA xxix). Yo debo recordar que «el resentimiento es el ofensor número uno» (AA, 64) para mí, como lo es para el alcohólico.

Pero la diferencia entre el alcohólico y yo es que el alcohólico tiene que encontrar una botella. Si él está en una reunión de negocios, podría esperar todo el día para obtener esa primera copa, encontrar consuelo, y así romper su sobriedad. Para mí, sin embargo, sentado en la misma reunión, solo necesito una mirada rápida para encontrar una botella, o si no hay ningún objeto apropiado, puedo recordar mi fantasía favorita para desconectarme. He tomado el primer trago, encontré comodidad, y el anhelo se inicia (y estoy en camino a una fuerte borrachera) mientras mi colega alcohólico todavía está metido en su resentimiento porque su droga está lejos.

Yo tendré que esperar para actuar físicamente, pero eso es solo la conclusión de lo que es ya está pasando en mi cabeza. Y si vivo en este estado de consumo, realmente estoy tratando de «controlar y disfruta de mi bebida» (AA, 30), y vivir así en un borracho como yo, este estado lamentable conducirá al desastre.

Nosotros los adictos tenemos una alergia, una droga que es absolutamente tóxica para nuestro sistema. Para el adicto al sexo, el Libro Blanco habla de mi sustancia tóxica:
Para el adicto al sexo, la lujuria es tóxica. Es por eso que en la recuperación, el problema real es espiritual y no meramente físico. Por eso es qué el cambio de actitud es tan crucial. (SA, 41)

Por lo tanto, si me recupero de la lujuria, tengo que tener la vida en abundancia que me promete nuestra literatura, debo ser igual de decidido a ser purificado de mi lujuria como de ser purificado de mis comportamientos sexuales adictivos.

-Richard H.

Revista Essay diciembre de 2015.

Buenos días, yo soy Oscar adicto a la lujuria en recuperación.

La lujuria es una enfermedad espiritual, de mis pensamientos, de mis emociones. Puedo parecer limpio, pulcro, decente y estar borracho de lujuria. Mi apariencia puede parecer “normal”.

Llevo la destilería conmigo, sin embargo si no cambio de actitud, soy un borracho seco.

Solo mi Poder Superior y el cambio de actitud me pueden ayudar. Si no alimento la enfermedad, ella va perdiendo fuerza. Con la ayuda de otros que hacen lo mismo. Nadie puede sola o solo, necesito de una fraternidad, el contacto frecuente, me permite identificarme y recibir la fuerza para hacer la voluntad de mi Poder Superior, el dolor de la renuncia disminuye y voy encontrando libertad y gozo.

Al día siguiente alguien que no vino a mi Primer Paso comentó que me veía mucho mejor que el día anterior. Wow! la gente podría ver realmente una diferencia física de mi trabajo del primer paso! Estoy sobria desde ese momento en 1992.

Mi programa se benefició con la recaída. Me da alegría conectarme por teléfono con otras mujeres. Asisto a reuniones en mi área, así como a las regionales e internacionales. Estoy haciendo trabajo de servicio en diversos niveles, pero mi actitud es diferente. Establezco límites para mi propio bien, por ejemplo, limitándome a una posición de servicio a la vez. Hago lo mejor que puedo en una tarea, y luego la dejo ir. No tengo el control.

Hoy he renunciado al derecho de buscar una relación con un hombre. Si eso fuera bueno para mí, entonces el Dios de mi entendimiento lo proveerá. Simplemente doy gracias a Dios por cada experiencia y busco la lección.

No volví a mi religión de origen, pero he encontrado otros recursos espirituales. Mi vieja escritura era permanecer pobre de espíritu y los regalos materiales, pero hoy mi espiritualidad incluye creer en la abundancia. Mi vida ha cambiado a medida que cambian mis pensamientos de derrota o pensamientos de miedo, a pensamientos de gratitud y afirmación de lo que quiero en la vida. Tengo miedo al dolor físico y la incapacidad, porque he experimentado éstos en el pasado; Cuando esos miedos vienen a mí, digo afirmando “¡Gracias por mi buena salud!”

Tengo miedo de no poder cubrir mis necesidades financieras, y tengo miedo de gastar el dinero en mí; Afirmo que todas mis necesidades se cumplen y que soy digna de tener cosas buenas.

Ahora me doy cuenta y siento gratitud cuando las cosas materiales llegan: Me han dado viajes gratis, un coche nuevo, un hogar mucho más agradable, ayuda en el trasteo y la reparación, una carrera satisfactoria, ayuda después de tres cirugías importantes, y otros regalos también numerosos para mencionar.

Afirmo que merezco una vida abundante. Los regalos intangibles son una relación cálida con mi único hijo, la gratitud y la serenidad en lugar de la autocompasión y el miedo, y la capacidad de permitir que otros digan no. Puedo apreciar y aprender de los demás en lugar de tener que enseñarles y hacer que me aprecien, y puedo dar sin esperar siempre algo a cambio. Solía pensar que uno de los beneficios de mi adicción era el entusiasmo. Tenía tanto miedo de estar aburrida! Ahora mi vida es más tranquila.

Ninguna aventura vale la pena para sacrificar mi tranquilidad. La paz de la mente es el único objetivo que siempre quiero buscar.

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